El 30 de septiembre de 1966 salía de la fábrica de AUTHI (Automóviles de Turismo Hispano Ingleses) en Arazuri (Navarra) el primer Morris 1.100. Sesenta años y más de diez millones de coches después, Volkswagen Navarra entra en una nueva era con la producción de sus dos primeros vehículos eléctricos, el Škoda Epiq y el Volkswagen ID. Cross, que conforman su paleta productiva actual junto a los T-Cross y Taigo de combustión.
El presidente de Volkswagen Navarra, Michael Hobusch, tiene claro que el secreto de este éxito son las personas: “Somos una fábrica que se siente orgullosa de su historia, construida sobre la base del esfuerzo de miles de hombres y mujeres que han puesto su trabajo al servicio del equipo y de la sociedad. La plantilla celebra este cumpleaños con ilusión y espíritu positivo en un momento muy relevante de transición hacia la electromovilidad. En suma, somos un gran equipo con un pasado exitoso que se ha transformado para conquistar el futuro”.
Pregunta. Un futuro que se dirige hacia la electrificación. ¿De forma imparable?
Respuesta. Estamos convencidos de que la electromovilidad es la tecnología del futuro. Pero tener como tenemos ahora mismo lo mejor de la com-bustión eficiente y la electromovilidad sostenible nos permite adaptarnos con flexibilidad a las necesidades del mercado en este proceso de transición, que no ha hecho más que comenzar. El T-Cross y el Taigo son dos coches robustos, de una calidad contrastada; y el ID. Cross y el Epiq representan la mejor opción eléctrica de su segmento, por autonomía y por tecnología. Nuestro foco siempre está centrado en la satisfacción de los clientes con la máxima calidad como bandera.
P. El sector de la automoción está viviendo cambios cada vez más disruptivos que se suceden a velocidad de vértigo…
R. En efecto, por eso es tan importante transformar el “mindset”, la forma de pensar en el desempeño diario del trabajo, y, más concretamente, la actitud con la que te enfrentas a los problemas del día a día. En Volkswagen Navarra el equipo directivo ha trabajado intensamente para trasladar a la plantilla la necesidad de producir coches con la máxima flexibilidad para reaccionar en tiempo y forma a las demandas cambiantes del mercado.
P. Entonces, hay que entender que el cambio permanente es la nueva normalidad…
R. Así es. Hemos sido capaces de implantar entre todos una nueva cultura basada en la agilidad, en la capacidad de adaptación para responder a los vaivenes del mercado y, por supuesto, también en el uso eficiente de los recursos para generar más valor para el cliente.
P. ¿Hasta qué punto ha entendido y aceptado la plantilla de Volkswagen Navarra esta nueva realidad?
R. Totalmente. Uno de los factores diferenciales de Volkswagen Navarra es el gran compromiso de su plantilla con la empresa, su identificación con el proyecto industrial de la fábrica, su gran orgullo de pertenencia. Si a una persona la transportáramos a cualquiera de las fábricas que el Grupo Volkswagen tiene repartidas por los cinco continentes y no le dijéramos dónde está, no sería capaz de adivinarlo: las instalaciones son muy similares. Compartimos una misma tecnología. Pero la diferencia entre unas y otras radica en las personas y en la manera en la que están organizadas y trabajan.
P. ¿Hay alguna forma de medir ese compromiso? Porque da la sensación de que ese “orgullo de pertenencia” es un concepto más teórico que tangible…
R. El porcentaje de las personas que dejan voluntariamente nuestra empresa es de un 0,2% anual. Creo que el dato habla por sí solo.
P. ¿En qué se ha concretado ese cambio?
R. En que hemos sido capaces de afrontar con positividad y rapidez los retos y oportunidades que se nos presentaban. Hemos realizado una transfor-mación exigente, que se ha materializado en una fábrica flexible, eficiente y de alto rendimiento.
P. ¿Qué papel ha jugado la mayoría de la representación sindical del Comité de Empresa en este proyecto transformador?
R. Ha ejercido y ejerce un papel clave de cogestión para construir de manera conjunta una estrategia que tenga en cuenta a todos los grupos de interés dentro y fuera de nuestra fábrica, y para trabajar en los conceptos necesarios para proveer la flexibilidad que nos permita responder a las distintas demandas de los volúmenes de producción, así como asegurar juntos la sostenibilidad de las condiciones de empleo en nuestra fábrica.
P. ¿Y las instituciones públicas?
R. Son fundamentales porque tienen el deber de crear las condiciones necesarias para impulsar la inversión, así como una normativa que favorezca la creación de empleo. Es de justicia resaltar que, al igual que la mayoría de la parte social, siempre nos han mostrado su disposición al diálogo como base de una colaboración fructífera para todos.
EL NUEVO PARADIGMA DE LA ELECTRIFICACIÓN
P. El paso previo a la electrificación fue el fin de la producción del Polo en Volkswagen Navarra. ¿Cómo lo vivió la plantilla?
R. Fue un momento impactante porque después de cuarenta años dijimos adiós al modelo icónico de Volkswagen Navarra. Pero lo despedimos con agradecimiento y sin nostalgia. La nostalgia no es una buena herramienta de gestión. ¡La nostalgia no te da de comer! Al contrario, entendimos perfectamente que con la electrificación se nos presentaba una oportunidad excelente para construir el futuro de la planta.
P. Hemos detectado la identificación y la motivación como dos factores del éxito. Pero el gran salto tecnológico de los últimos años exige también capacidad de adaptación.
R. Sin duda. En la industria sobreviven los que se adaptan más rápido. Durante estos sesenta años de historia de nuestra fábrica la plantilla ha sabido adaptarse a las nuevas generaciones de productos y a los cambios tecnológicos. Y no me cabe ninguna duda de que lo va a seguir haciendo. En tiempos turbulentos como los actuales muchas veces no sobrevive el más preparado, sino el más ágil, aquel que lleva dentro el espíritu permanente del cambio, aquel que siempre se pregunta “¿Y si…?”
P. Y llega la electrificación, que supone un cambio de paradigma en la fabricación de vehículos.
R. Hemos invertido en nuevas instalaciones a lo largo del proceso de electrificación de la planta. Pero, pese a ser extraordinariamente importante, la clave no reside tanto en la tecnología, sino en lo que se hace con ella o, dicho de otra manera, en quién hace qué y de qué forma.
P. Aquí es donde entra de lleno la formación de los trabajadores…
R. Por supuesto. Nos hemos volcado en la formación: desde enero de 2025, los trabajadores de Volkswagen Navarra han recibido un total de 290.000 horas de formación sobre la electrificación de la planta, con una media que supera las 47 horas por empleado. Y lo hemos hecho mientras manteníamos los niveles de producción con los mismos estándares de calidad que nos diferencian.
DOS TECNOLOGÍAS, DOS MARCAS, CUATRO MODELOS
P. Por si la electrificación no fuera suficiente cambio, Volkswagen Navarra también se ha convertido por primera vez en una fábrica multimarca…
R. En los últimos años, el Grupo Volkswagen ha entendido que las barreras entre marcas pierden importancia. Para hacer frente a los nuevos competidores que están entrando en el mercado es imprescindible buscar todavía más colaboración entre las marcas del Grupo. Por ejemplo, nuestros coches eléctricos son parte de la Urban EV Family, un proyecto liderado y desarrollado por SEAT para el Grupo, en el que se integran tres marcas: CUPRA, Škoda y Volkswagen. El Grupo ha reorganizado su estructura agrupando marcas. Volkswagen, Volkswagen Vehículos Comerciales, SEAT/CUPRA y Škoda conforman el denominado Brand Group Core. En esta nueva manera de trabajar las regiones también han pasado a cobrar una importancia equivalente o incluso mayor que las marcas. Así, Volkswagen Navarra forma parte, junto con las plantas de Martorell y Palmela (Portugal), de la región Península Ibérica, con la idea de incrementar la colaboración entre las tres fábricas.
P. Una nueva etapa que mira decididamente al futuro…
R. Por supuesto. Ya somos una fábrica con dos tecnologías, dos marcas y cuatro modelos. Durante los últimos cuatro años nos hemos preparado a conciencia para responder a esta gran oportunidad que se nos presentaba y que hoy ya es una realidad palpable. Todo el equipo directivo está muy satisfecho porque los trabajadores han hecho gala de una gran capacidad de reacción y han empujado el proyecto. Estamos convencidos de que estamos en el camino correcto de un viaje apasionante que no ha hecho más que comenzar.
P. Hablando de futuro, ¿qué se atisba en el horizonte más inmediato?
R. El paso de dos a cuatro modelos traerá un incremento muy relevante de volumen productivo que, probablemente, nos permitirá superar el récord histórico de producción de 353.353 coches del año 2011. Y, por supuesto, seguimos trabajando para que los nuevos proyectos -que ahora mismo están en fase de desarrollo y sujetos a confidencialidad- se hagan realidad a medio plazo y consoliden aún más la estrategia industrial de Volkswagen Navarra.
