Historias de mi Polo

Los hermanos Víctor (izda.) y Tomás Aydillo (dcha.) en Banjul (Gambia), la meta del rally Budapest- Bamako.

Víctor Aydillo: “Ni yo me creo algunos de los sitios por los que ha pasado el coche”

Víctor Aydillo y su hermano Tomás, miembros del Club de fans del Polo, participan en rallys por todo el mundo con un Polo Fox de 1989 convertido en Polo Raid.

La historia de este Volkswagen Polo Fox 1.05 de 45 CV comienza en febrero de 1989, cuando Concha, a sus 72 años, decidió que su SEAT 850 ya no estaba a la moda. Hoy, sus nietos Víctor, de
33 años, y Tomás Aydillo, de 25, viven aventuras con aquel coche que a algunos les extrañaba que condujera una mujer de su edad. La pareja de hermanos lo transformaron en un Polo Raid
con el que han participado en varios rallys por diferentes partes del mundo. Cuando Concha acudió al concesionario de Santo Domingo de la Calzada (La Rioja), le recomendaron comprar
el Polo Fox. Desde entonces, el coche acumuló 12.000 kilómetros yendo a las piscinas municipales de Santo Domingo de la Calzada, alguna vez a Logroño y quizá una vez a Zaragoza.

Nada que ver con el uso que le están dando, 28 años después, sus nietos. Después, el Polo pasó a la segunda generación, su hija Marta, madre de Víctor y Tomás, que sumó otros 12.000 kilómetros. En 1999 el coche pasó a la tercera generación: la hermana de Víctor y Tomás, que hoy tiene 37 años. Ella duplicó el kilometraje antes de que el coche llegara a Víctor cuando se sacó el
carnet de conducir. Este último usó intensamente el Polo durante cuatro años. Lo apodó ‘la pecera’ debido a la gran cantidad de cristal que tiene su carrocería.

Después de que el Polo pasase por las manos de Tomás, llegó de nuevo el momento de Víctor. Era 2013 y el Polo se mantenía con tan solo 82.000 kilómetros. “A mi madre, la dueña legítima del coche, la idea de convertirlo en un Volkswagen Polo Raid no le gustaba mucho. Pero conseguí que me dejaran prepararlo para participar en el Rally Clásicos del Atlas 2014 de Marruecos”, cuenta Víctor. Desde entonces el Polo lucen búhos en sus laterales, como homenaje a su abuela. “Ella se refería a mi hermano Tomás como ‘mochuelo’”, recuerda Víctor.

Rallys por todo el mundo
No fue hasta su tercer viaje a Marruecos, ya con la suspensión levantada 4 centímetros, cuando el Polo demostró todos sus dotes fuera de pista ganando el Trans Morroco Classic. “Es sorprendente
lo bien que rueda en arena, a pesar del pequeño motor que lleva, gracias a su ligereza. Ni yo me creo algunos de los sitios por los que ha pasado el coche”, asegura Víctor. Testigos directos de esto fueron Jesús Casado y David López, trabajadores de Volkswagen Navarra que, a bordo de su Volkswagen Golf II Country, compartieron con los hermanos Víctor y Tomás la aventura en el rally del Atlas. “Todavía llevo en el capó las pegatinas de la marca que nos regalaron”, confiesa Víctor. En 2016 el coche participó en el Spain Classic Raid de Los Monegros, donde
alcanzó la tercera posición en la clasificación general, por delante de todos los vehículos 4×4 participantes.

Sin embargo, la arena, las piedras y el polvo no son los únicos terrenos en los que se desenvuelve con soltura este Polo, ya que también ha participado dos veces en el Andorra Winter Rally, “quedando en su última edición por delante de un ilustre de los rallys de nuestro país como es Salvador Cañellas”, dice Víctor. La última aventura de Víctor y Tomás con su Polo Raid tuvo lugar en enero de 2018, en el rally Budapest-Bamako. Los hermanos partieron de Madrid y llegaron, después de dos semanas, a Banjul (Gambia). “Dejamos allá el coche durante 7 meses, hasta que  pudimos gestionar que lo metieran en un barco que arribase en el puerto de Bilbao. La mayoría de los participantes de estos rallys venden en el lugar de la meta el coche, pero el de nuestra abuela tenía que volver”, detalla Víctor. Ahora, después de 28 años, los hermanos preparan su próximo proyecto: el Central Asia Rally. Esta carrera les llevará por la ruta de la seda y pasarán por
países como Rusia o Uzbekistán, hasta llegar a la frontera con China y Mongolia. “Como suelo decir, el ‘Polo familiar’ convertido en Polo Raid ha conseguido su propia familia”, dice Víctor.